La Rúbrica

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Vol. XIV · Núm. 833
México

Gigantes tecnológicos incrementan emisiones globales por la alta demanda de inteligencia artificial

La expansión de centros de datos de Amazon, Microsoft, Google y Meta dispara el consumo energético y las emisiones de carbono, desafiando sus compromisos de sostenibilidad.

Redacción La Rúbrica
Foto: eleconomista.com.mx

Las corporaciones Amazon, Microsoft, Google y Meta han reportado un incremento significativo en sus emisiones de gases de efecto invernadero durante el último año. Este fenómeno, impulsado por la acelerada expansión de centros de datos y la infraestructura requerida para procesar algoritmos de inteligencia artificial, ha generado preocupaciones sobre la viabilidad de sus metas ambientales a mediano plazo.

La infraestructura necesaria para el despliegue de la IA demanda una cantidad masiva de energía eléctrica para el enfriamiento constante de los servidores y el procesamiento de datos a gran escala. Aunque estas empresas han anunciado inversiones en energías limpias, la velocidad de construcción de nuevas instalaciones supera, por ahora, la capacidad de suministro renovable disponible, obligando a mantener la dependencia de fuentes fósiles en diversas regiones donde operan.

En México, la Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) observan con atención este crecimiento, dado que el país se ha convertido en un nodo estratégico para la relocalización de empresas y la instalación de parques tecnológicos. La demanda de servicios en la nube y cómputo de alto rendimiento presiona la infraestructura eléctrica nacional, lo que obliga a las autoridades a planificar una expansión de la red de transmisión y distribución para evitar saturaciones.

Especialistas en temas ambientales señalan que el reto principal radica en equilibrar la competitividad digital con las políticas de descarbonización. Si bien las firmas tecnológicas proponen alcanzar la neutralidad de carbono en la próxima década, la realidad operativa actual muestra que el despliegue de nuevas capacidades de cómputo sigue siendo un factor determinante en el aumento de la huella de carbono corporativa a nivel global.

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