La Rúbrica

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Vol. XIV · Núm. 833
Tecnología

México proyecta construir la desaladora más grande de Latinoamérica

Ante la creciente escasez hídrica en el norte del país, el Gobierno Federal planea una infraestructura para potabilizar agua de mar.

Redacción La Rúbrica
Foto: xataka.com.mx

El Gobierno de México ha presentado un ambicioso proyecto para edificar la planta desalinizadora más grande de Latinoamérica, con el propósito de mitigar la crisis de suministro de agua potable que afecta severamente a las ciudades del norte del país. Esta infraestructura, impulsada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en coordinación con las autoridades estatales, busca transformar el agua del océano en un recurso apto para el consumo humano ante la disminución constante de los niveles en presas y acuíferos regionales.

La propuesta, que actualmente se encuentra en fase de planeación y evaluación técnica, contempla aprovechar la ubicación geográfica estratégica de las zonas costeras para extraer y procesar agua salada a gran escala. Según los informes preliminares del equipo de trabajo federal, el proyecto pretende integrar tecnologías de vanguardia en filtración de ósmosis inversa, buscando reducir el impacto ambiental en los ecosistemas marinos mediante sistemas de descarga controlada y eficiente.

La necesidad de esta obra surge tras años de sequías prolongadas que han limitado el acceso al agua en entidades donde el crecimiento demográfico e industrial ha superado la capacidad de las fuentes convencionales. Funcionarios del sector hídrico han señalado que la gestión del agua es una prioridad estratégica para garantizar el desarrollo económico y la estabilidad social en las regiones más vulnerables, cuyas reservas han alcanzado mínimos históricos en los últimos meses.

Para materializar esta obra, el Gobierno Federal deberá coordinarse con las administraciones estatales y municipales para asegurar el financiamiento y la viabilidad del proyecto a largo plazo. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público evaluará la suficiencia presupuestal, mientras que especialistas en gestión de recursos naturales advierten que la operatividad de una planta de tales dimensiones requerirá una fuente de energía constante y un monitoreo riguroso para cumplir con las normas ambientales vigentes en México.

Aunque el proyecto aún no cuenta con una fecha de inicio para las obras físicas, las autoridades han indicado que la planta podría transformar radicalmente el panorama de abastecimiento en el norte del país. De concretarse bajo los estándares técnicos planteados, México se posicionaría como un referente regional en el uso de tecnologías de desalinización para enfrentar los desafíos que impone el cambio climático en la disponibilidad de recursos hídricos.

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